Era la última oportunidad. Si el técnico Nicolás Córdova quería cambiar las críticas entre hinchas y expertos por el desempeño de la Selección Chilena en la fase de grupos del Mundial Sub 20, debía clasificar a octavos de final.
Al frente, la escuadra nacional tenía al necesitado conjunto de Egipto, quien necesitaba ganar por dos o más goles de diferencia para soñar con el pase a la próxima fase. Un duelo de necesitados se daba ante más de 40 mil personas en el Estadio Nacional.
